Reflexiones sobre la formación BIM

Sabía quién era esta mañana, pero he cambiado varias veces.

Lewis Caroll

¿FORMACIÓN BIM?

La especialización no es opuesta a la transversalidad.

Con el acercamiento, desde hace años, de la tecnología al mundo de los procesos creativos, el lenguaje que veníamos utilizando para producir arquitectura con más o menos calidad dependía del talento del arquitecto creador y a más o menos velocidad en función de los medios humanos disponibles.

Está claro que el talento ha sido la base sobre la que construir una guía de producción de arquitectura de calidad. Pero aquí no voy tratar tanto del talento para pensar edificios como para definirlos y construirlos. Este binomio talento – definición y por ende talento – construcción siempre existirá porque la arquitectura es arquitectura en la medida en que se construye y se habita. Y lo que no es talento hay que formarlo. Incluso el talento hay que cultivarlo.

De esta manera quiero dejar claro que no es posible el agua sin hidrógeno ni sin oxígeno. Necesitamos ineludiblemente los dos elementos para obtener el líquido vital.

En los asuntos del BIM, debemos poner en valor lo que hemos aprendido con todos estos procesos ya sean creativos, constructivos o de rentabilidad para mejorar nuestra productividad, consumiendo los mínimos recursos (que siempre son escasos) y evitando errores imperdonables por falta de una correcta y oportuna evaluación.

Está claro que lo arquitectónico siempre estará en donde siempre estuvo: la capacidad de seducir con la creación de espacios para habitar. Ahora, también está claro que, el valor y la velocidad de los procesos y por tanto la productividad son en base a la capacidad de aprender y gestionar la información en el antes y el durante del proceso constructivo, y también, para abordar los problemas del uso de la arquitectura y por supuesto el reciclado de la edificación.

Con la utilización de las herramientas adecuadas, el conocimiento en materia de colaboración y la administración de datos, tendremos mayor capacidad para controlar la información y en consecuencia aumentar la eficiencia de nuestro trabajo profesional.

Las herramientas de modelado y los softwares satélites, más allá de sus propias cualidades, hay que observarlas por estar al servicio del propio proceso, por su capacidad de adaptación a cómo queremos relacionarnos con los agentes que intervienen o intervendrán en el proceso. ¿Y esto implica necesariamente la especialización y en consecuencia la formación especializada? Pues entiendo que depende de cómo de complejo sea el proceso y cómo de grande sea el equipo con el que tengamos que jugar la partida sin olvidar que nuestro trabajo pretende desenvolverse en el campo de mejor eficiencia y mayor eficacia para ser competitivo.

En la misma medida que el dibujo, aun sabiendo de su valor de comunicación, no es el fin de un plano de un proyecto sino el medio, el BIM en sí mismo no puede ni debe ser un fin sino un medio al servicio del proyecto.

Formarse en estas cuestiones no es tarea fácil, porque requiere por un lado el manejo de las herramientas de modelado, generalmente dificultosas per se, y por otro, el análisis y control de los complejos procesos edificatorios de la arquitectura.

En la reciente encuesta realizada por el CSCAE, a la pregunta sobre la formación BIM recibida, los resultados son:

Fuente: Encuesta CSCAE febrero 2019.

Y una de las conclusiones a las que llega sobre la implantación de los sistemas BIM es:

A medio plazo, la mayor parte de los arquitectos españoles realizarán sus trabajos con sistemas BIM. El proceso de adaptación debe realizarse teniendo en cuenta la actual estructura empresarial en el sector de los servicios de arquitectura, con medidas que faciliten el acceso a la formación, equipos, y aplicaciones informáticas, con costes y plazos asumibles.

Al igual que antes de empezar a ejercer como arquitectos, aprendemos a “pensar con el lápiz”, ahora lo tenemos que hacer con el modelo de información, y hay que adquirir destrezas: dejar de pensar qué pie es el que tengo que mover para arrancar a andar. Una vez que alcanzamos cierto nivel de habilidad, el rio nos llevará a la necesidad de evaluar los procesos, cuál es el impacto de una determinada decisión en el proyecto y cuál es su afección. Y esto sólo se adquiere con la formación adecuada y mucha, mucha práctica. No hay una receta magistral.

Finalmente descubriremos que el modelado BIM no es ni más ni menos que un prototipo en 3D con información (no sólo geométrica) más o menos encapsulada de la cosa constructiva o construible. No olvidemos que un modelo tiene valor en proporción a su contenido de información. Por ello, la segunda derivada de todo esto es que no toda la información vale si no es comprensible. La estandarización y la nomenclatura empleada son aspectos absolutamente imprescindibles y básicos para que todo nuestro esfuerzo llegue a buen puerto tanto en la etapa en la que estamos trabajando como en las posteriores. Y no por mucha información el modelo será mejor. Será mejor en la medida en que esa información responda a lo requerido. En consecuencia, el nivel de información es otro de los pilares en los que está basado el buen funcionamiento de un modelo BIM.

Con las herramientas de simulación adecuadas podremos realizar la evaluación temprana de posibles problemas y corrección errores cuya la consecuencia más directa será la optimización de los recursos económicos.

Sabemos que los equipos BIM, en general, son equipos multidisciplinares y pluripersonales basados en la colaboración, con una dimensión que dependerá tanto del tipo de trabajo a realizar como de su especificidad o su tamaño:

Si es unipersonal, tendrá que asumir todas las tareas necesarias para llevar a cabo un proyecto y en consecuencia un modelo BIM.

Si el equipo está formado por varias personas, cada una de ellas podrá tomar uno o varios roles en función de su propia formación y especialización y del propio tamaño del equipo.

Sin ánimo de aturdir ni de intimidar, en una brevísima pincelada, los roles básicos son:

  • Modelador BIM de una o varias disciplinas y responsable de seguir el BEP (Building Execution Plan).
  • Coordinador BIM encargado de gestionar las cuestiones interdisciplinares
  • BIM Manager dedicado a los aspectos contractuales del equipo tales como el propio BEP. Si el proyecto es muy grande e intervienen varias empresas, responsable de BIM Managers.
  • Information Manager encargado del control del entorno común de datos CDE (Common Data Environment) en el que trabajan todos los equipos, controlando permisos y versiones de documentos…

Y para todos ellos hay que adquirir conocimientos y destrezas por lo que la formación es absolutamente imprescindible.

En cualquiera de los casos, sigo pensando que:

  1. El conocimiento de las herramientas de última generación para modelado de la información de un edificio y su práctica son importantes para abordar con eficacia la redacción de proyectos arquitectónicos y el estudio de etapas posteriores de la edificación.
  2. La adopción de un estándar y la aplicación de una nomenclatura precisa son básicos para que el modelo sea entendible más allá del propio equipo que lo modela.
  3. La transversalidad del BIM no puede ser incompatible con la transversalidad del conocimiento. Es más, creo que la transversalidad del conocimiento es lo que hace posible el BIM.

Paco Sánchez

Coordinador de la Comisión BIM del COAGr

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